" ... Bien pegadito a la pampa,
empujando el meridiano" ...
Levantaba yo la mano
respondiendo a la pregunta
a uno que con mano junta
y frunciendo el entrecejo,
decía "¿y queda muy lejos?,
¿Darregueira me dijiste? ...
¿seguro estás de que existe?"
zocarroneba un porteño,
"lejos como todo sueño"
conjuraba yo, así, el chiste.
Primer llanto en hospital
y fue en casa de mi abuelo
donde eché la pata al suelo
aún sin saber caminar.
Muy pronto aprendí a escuchar
de mayores los relatos,
de palabra eran los tratos,
la dignidad exaltaban
y sin quererlo allí estaban,
ignorando mi presencia
y yo aprendiendo decencia
que ellos gratis me enseñaban.
La mentada libertad
que gozábamos los pibes
es algo que no prescribe
y ahí andan aquí y allá,
la niñez, la pubertad
ejerciendo ese disfrute,
y si bien no se discute
que han cambiado algunas cosas,
no todas han sido rosas
en tiempos que ya pasaron,
más espinas que pincharon
también enseñaron cosas.
Impecable el guardapolvo
virtudes del almidón,
el pelo con fijador
ya se tornaba un estorbo,
y brillante como un tordo
traspuse la verde puerta
que siempre ha quedado abierta ...
Marta Eslócer, Carmencita ...
En tercer grado Rosita
y lo confieso otra vez:
me enamoré de las tres
¡ojo que eran señoritas!
San José Obrero, feliz
me cobijó entre varones,
y con rojos sabañones
envuelto en atuendo gris ...
Tres días sin hacer pis
pues no era moco de pavo,
burlar a ese grupo bravo
que por ser del antaño,
copaba el patio y el baño
y con porte desafiante
se te paraba delante
y te daba con un caño.
San Martín, el Instituto,
la corbata obligatoria ...
Chuchi y Lilí en historia,
a todas va mi tributo
de haberme hecho menos bruto ...
Ahhhh ... Y con paciencia no dicha:
matemática "la chicha",
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Jacobo filosofía,
química ... Montes, María ...
¡literaria Lejarraga!,
Beba Debeza cantaba
... Pettinari en geografía.
Bocles era el director
y con humo permanente
se te arrimaba silente,
caminaba alrededor,
y si alguien con estupor
advertía su presencia
él, con aires de inocencia
saludaba señorial
y sonriendo muy cordial
se alejaba con pereza,
dejándonos la certeza
de que aún no estando, estaba igual.
La excelencia colegial
mezclada al camandulaje,
de mi pueblo el sabalaje
que no supo hacerme mal ...
Mi gratitud es total
Marta Busso y Negro Pala,
doctor Bonti meta bala,
Barreto, don Otto, Osquita,
el romance y la bolita
Pulu Miteck, Casaubón,
gomería con explosión
y el pueblo que se da cita.
El "Ovaldo", Serafín
y Perico Maldonado,
un pibe duerme tirado
en esos bailes sin fín,
iglesia y piringundín,
humo de panadería
anunciando el nuevo día ...
Chucru bueno excesivo,
Ostertag siempre festivo,
cementerio desafiante ...
¡se me pasan por delante
los recuerdos, y los vivo!.
El agro y la nocturna,
pupilaje franciscano,
alguien agita la mano
en la tarde taciturna,
un grito, alguna burla
que la confianza promueve,
la queja porque no llueve
de un sufrido chacarero ...
¡Tranier que salió primero!
Intrépido Ramoncito,
Darregueira un sólo grito
en las noches de año nuevo.
Martín Cabral, Don Arsenio,
gastronómica memoria,
Cepillo, Lito, Sicoria,
el pampero del ingenio,
Pato y Firmapáz, ¡qué genios!
Escolaso y delantal,
confitería y cine astral
adornando el boulevard;
de Fernández al placard
mi viejo un traje llevaba
y sonriente palpitaba
"mañana lo voy a usar".
Esther Morán, Morenito,
bailan en tardes del club
en tiempos en que el vermouth |
venía con muchos platitos:
queso, salame, palmitos
y además, dalo por hecho
no faltaban berberechos
ni tampoco buen humor ...
El peón, el curda, el doctor,
Chávez, Pelé, Piquillín,
Pibe Lavié y Salpiquín ...
Cine cerrado y dolor.
Y sos eso y todo junto
plaza exacta y diagonal,
urbanística genial
que partiendo desde un punto,
les complicas el asunto
a quien viniendo de afuera,
intenta andar sin siquiera
consultar a un parroquiano,
alguien le dará una mano
y con idioma gestual
preguntará: "¿lo de tal?,
pegado a lo de fulano".
Soy de los pagos de allá
donde el Roca y el Sarmiento
se le animaron al viento
y a la seca por demás,
yo soy del patio de atrás,
de alegrías y penas grandes,
nieto de Don Martín Sánchez ...
¡Darregueira mi punto fijo!,
y el Buenos Aires que elijo
para resolver mi historia
sabe que en pena o en gloria
de mi pueblo soy el hijo.
Búsquenme en la madrugada
al lado del que no ahorra,
en los versos del "cotorra"
o en la solitaria almohada,
en la cosecha soñada
de un chacarero indigente,
en el ayer y el presente
de cien años de ilusión ...
Búsquenme en una canción
que hable de sueños soñados ...
Darregueira, a todos lados
llevo tu luz y tu olor.
Hombres de todas las razas
tus diagonales poblaron,
se fueron o se quedaron
más cada uno en "las casas"
pondrán el alma a las brasas
cuando el recuerdo te nombra ...
Algún otario se asombra
y en comentario risueño
dice:"ni que fueras dueño
de parcela tan pequeña" ...
No sabe que uno se adueña
nunca de cosas, de sueños.
Tu dolor se expresa en viento
que en cruzados arrebatos,
nos enloquece de a ratos
y otras veces ni lo siento ...
Darre, sos el sentimiento
que conservo en cada arruga,
y la distancia se fuga
y se hace corto el camino
una ... dos copas de vino
fomentan parafrasear,
mi pueblo no es un lugar:
Darregueira es un destino. |